Mérida de noche, de parque en parque
Santa Lucía, Santa Ana y La Mejorada: en el centro de Mérida cada parque tiene su bar, y la noche se arma caminando.
En Mérida el calor afloja recién cuando oscurece, y ahí la ciudad sale. Las casonas del centro abren sus puertas, los parques se llenan de mesas y la trova se mezcla con el ruido de los vasos. Lo mejor es recorrerla a pie, de parque en parque, como se hace desde hace generaciones.
El centro de Mérida está organizado alrededor de pequeños parques, cada uno con su iglesia y su barrio. Tres de ellos marcan una buena ruta para una noche.
Mérida se fundó en 1542 sobre la antigua ciudad maya de T'Hó, y las piedras de sus templos terminaron en los muros de la catedral. La llaman la Ciudad Blanca, y el centro todavía conserva esa traza: casas de fachada clara, patios interiores y calles numeradas que se cruzan en ángulo recto.
## Santa Lucía: la serenata
El primero es Santa Lucía, sobre la calle 60. Desde mediados de los años sesenta, los jueves a las nueve de la noche se hace ahí la Serenata Yucateca: trío de trova, poesía y baile regional, con entrada libre. La idea fue del compositor, poeta e investigador Luis Pérez Sabido, que quería un espacio para los cantantes y compositores de la trova. Lleva ya más de tres mil presentaciones. Conviene confirmar la sede antes de ir: por obras en el parque, la serenata se mudó por un tiempo.
Frente al parque, sobre la calle 59, La Fundación Mezcalería tiene aire bohemio, comida mexicana, música en vivo y DJ por las noches.
Sobre la calle 62, el Museo de la Gastronomía Yucateca es restaurante y recorrido a la vez: propone un viaje por la historia de la cocina de la península y la mezcla de las dos culturas que la formaron. Es buen lugar para cenar antes de seguir.
## Santa Ana: la cantina
Unas cuadras al norte, frente al Parque de Santa Ana, está La Negrita. Su cartel dice cantina y comedor desde 1917, y adentro hay murales de colores, mesas largas, botanas, mezcal y banda en vivo. Es la cantina que se llena temprano y se vacía tarde; la limonada eléctrica con mezcal es una de las bebidas de la casa.
El barrio de Santa Ana empezó como huertos que abastecían a la ciudad y se volvió un barrio de artesanos y jornaleros. Su iglesia se terminó en 1733, y a comienzos de ese siglo el gobernador Antonio de Figueroa y Silva mandó trazar una calle recta hacia el norte, flanqueada por dos arcos de cantería, que aceleró su crecimiento. Hoy el parque, sombreado y bordeado de palmeras, tiene ferias artesanales junto a la iglesia y queda a una cuadra del remate del Paseo de Montejo.
## La Mejorada: la sobremesa
Para el cierre, hacia el oriente, el Parque de La Mejorada. Ahí VANA ocupa una casona renovada sobre la calle 50-A, con pizzas, vinos y cervezas, y un patio para estirar la sobremesa.
La Mejorada es uno de los barrios más tranquilos del centro, con su iglesia y su parque arbolado. A esa hora de la noche, el ruido de la cantina queda atrás y la ciudad vuelve a su ritmo lento.
## Cómo hacer la ruta
La ruta completa se hace caminando en una noche: Santa Lucía para empezar con música, cena en la 62, La Negrita para el punto alto y La Mejorada para bajar el ritmo. Si es jueves, mejor empezar a las nueve en punto con la serenata.
Las calles del centro son rectas y numeradas, pares de norte a sur e impares de este a oeste, así que es difícil perderse. Y si la noche pide otra vuelta fuera del centro, La Negrita tiene una segunda casa en la colonia Maya.
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