La calle Güemes, en Salta
Seis lugares en tres cuadras de la calle que lleva el nombre del héroe salteño, entre el 68 y el 255.
En Salta casi todo lleva el nombre de Martín Miguel de Güemes, y no es casualidad. Nació en la ciudad en 1785, fue el primer gobernador de la provincia y el jefe de los gauchos que frenaron las invasiones realistas en el norte durante la guerra de la independencia. Murió en 1821, herido en una emboscada a las afueras de Salta.
Cada 16 de junio, la noche antes del aniversario de su muerte, los gauchos de los fortines de toda la provincia se reúnen al pie del monumento a Güemes, inaugurado en 1931 en la falda del cerro San Bernardo. Es la Guardia bajo las Estrellas, una vigilia que se hace desde 1944 y que recuerda a los gauchos que lo acompañaron en sus últimas horas. Al día siguiente, miles desfilan a caballo por la ciudad.
Su calle cruza el centro, y sus primeras cuadras se volvieron una de las salidas de la ciudad: veredas anchas, casas bajas con fachadas pintadas y mesas que salen a la calle cuando baja el sol.
La ciudad fue fundada en 1582 por Hernando de Lerma, en el valle que hoy lleva su nombre, a unos 1.200 metros de altura. Esa altura se nota de noche: los veranos son cálidos y lluviosos, pero cuando baja el sol el aire se pone fresco, y salir a la vereda se vuelve el plan natural.
Hoy es la séptima ciudad más poblada del país, con más de 627 mil habitantes en el censo de 2022, y aun así el centro se camina.
## La primera ronda
Cuando el aire de los cerros refresca, la noche empieza al principio de la calle. En el 68 está Antares, cervecería artesanal con barra larga, banderines y pintas para empezar.
En el 92, Charleston es bar y restaurante, para una primera copa.
Son dos lugares para lo mismo: sentarse afuera, pedir algo frío y ver pasar la calle. Al día siguiente, el cerro San Bernardo, al que se sube en teleférico, da la mejor vista de la ciudad.
## La cena
En el 186, El Paseo Güemes es parrilla. Su fachada, con faroles y rejas, anuncia lo que hay adentro: carne a la salteña, vino de la región y mesas largas.
Un poco más allá, en el 236, La Güemesiana tiene fachada naranja, faroles y mesas bajo sombrillas sobre la vereda. Es cocina familiar del norte: empanadas, locro y guisos que llegan en cazuela de barro.
## Para seguir
En el 254 está BEMBÉ, que es bar, con patio al aire libre, luces colgadas y tragos en vasos tiki. En el 255, Ciudad Güemes es también bar y restaurante.
## Cómo armar la noche
La ruta se hace sin apuro: cerveza en Antares, cena en La Güemesiana o en la parrilla y la última en BEMBÉ. Son tres cuadras: no hace falta auto ni taxi.
Y si la noche pide folklore, la peña está a pocas cuadras. La calle Balcarce, con su música en vivo y sus espectáculos, es el otro clásico de la noche salteña, y el Paseo Güemes, el corredor peatonal arbolado que se armó en 2005 en homenaje a los poetas y escritores de Salta, suma más bares a su alrededor.
Un dato más: la Municipalidad arma a veces en el macrocentro el Sunset Güemes, con DJs, cocina de autor y encuentros al aire libre. Vale mirar la agenda oficial antes de salir.
En Salta se cena tarde. Antes de las nueve y media las mesas todavía están vacías; después, la calle cambia.
Entradas en LOGIN
Otras notas
De Yerba Buena a El Cadillal
La noche tucumana sube por la Aconquija hacia Yerba Buena; los días de calor bajan al lago de El Cadillal, donde se prepara el 420 Festival.
Holbox frente al mar
Una isla sin autos, calles de arena y cinco lugares para pasar el día y la tarde frente al agua.
Mérida de noche, de parque en parque
Santa Lucía, Santa Ana y La Mejorada: en el centro de Mérida cada parque tiene su bar, y la noche se arma caminando.